Agosto 2020 por
Todos sufrimos experiencias que nos cambian la vida

¿Por qué la vida nos golpea así?

Una historia que demuestra que tenemos derecho a enojarnos con la vida por sus injusticias, pero que también nos enseña que siempre hay oportunidad para la revancha.

Todo empezó hace más de un año… Joaquina llevaba una vida normal, trabajando mucho durante la semana y disfrutando sábados y domingos en familia. Sin embargo, de un día para otro su vida cambió un 100%. Le tocó transitar una situación que aún hoy no logra entender y a la que no le encuentra respuesta, por eso su enojo.
Aquel día, volviendo a su casa desde el trabajo, recibe un llamado. Ese llamado que le provocó llanto, tristeza, impotencia, desesperación…todo junto. La voz de un vecino le avisaba que su madre había tenido un accidente y que estaban esperando una ambulancia porque era necesaria la atención urgente. Entonces corrió desesperada y al llegar encontró a su madre en el suelo, acostada y gritando, hasta que de tanto dolor, se desmayó. En ese momento sintió mucho miedo a perderla…
Esas dos fracturas que provocó el accidente, marcarían el inicio de una nueva etapa en su vida. Se convirtió en cuidadora a tiempo completo de su madre, pero eso no sería todo. Porque ese accidente desencadenaría también, serios problemas psiquiátricos, que agravaron muchísimo el estado de salud de su mamá. Joaquina estaba acostumbrada a hacerse cargo de sus responsabilidades pero en pocos días, tuvo que enfrentarse a demasiadas complicaciones y problemas que no podía resolver, desconocía totalmente a la madre que le dio la vida, y eso era demasiado doloroso.
Pasaron días, semanas, meses, en los que Joaquina se sentía cada vez más desbordada, porque a pesar de sus esfuerzos, los problemas, lejos de solucionarse, se hacía cada vez mayores.
Se cumplió un año del accidente de su madre y Joaquina, desbordada y medicada por el nivel de stress con que cargaba, tuvo que priorizar su salud, porque ya no podía soportar tanta presión. Entonces decidió hacer algo por ella misma que le permitiese alejarse un poco de toda esa situación, sin dejar sus responsabilidades. Fue entonces que decidió cumplir con una asignatura pendiente y retomar los estudios que había abandonado 15 años atrás. Reunió fuerzas y se organizó, habló con sus hijos pidiéndoles apoyo y eso la incentivó a comenzar, para poder terminar la secundaria y sentirse más completa.
Hoy Joaquina sigue transitando la misma situación con su madre, pero ir a estudiar le permitió hacer más llevadera su situación y sentirse más segura de sí misma. Su enojo con la vida sigue, porque no entiende bien por qué nada le resulta fácil. Con su vida humilde, sin cosas fuera de lo normal, y en compañía de su familia (hijos, nieta, madre y poca gente en su entorno) Joaquina nunca baja los brazos, sigue haciendo su mejor esfuerzo, porque eso la hace feliz.