QUE AFECTÓ A DUEÑOS, ENTRENADORES Y FÍSICO CULTURISTAS PROFESIONALES.
La pandemia del coronavirus y la cuarentena se convirtieron para el sector de los gimnasios en un verdugo inapelable.
Desde mi punto de vista, ya que muchos de los dueños de los gimnasios vivían de esa actividad, al tener sus fuentes de trabajo cerradas vieron tan afectada su economía que no pudieron sostener los gastos que supone el mantenimiento de un local y el personal y cerraron sus puertas definitivamente. Otros gimnasios, como algunos del barrio, buscaron recaudar alquilando equipamiento, pesas, barras, etc. Además, los profesores o entrenadores, ofrecieron sus servicios a través de clases virtuales y cuando tuvieron oportunidad, organizaron clases de entrenamiento con un número reducido de personas en plazas y espacios al aire libre.
El presente de este tipo de comercios es muy poco alentador para la mayoría de los jugadores del sector. Un trabajo de la consultora privada mercado fitness indica que ya quebraron o cerraron unos 400 comercios de este tipo y alertan que de no reactivarse completamente la actividad muchos más estarían al borde de la quiebra. Un 3 por ciento de los gimnasios consultados confirmó haber cerrado de manera definitiva en abril.
Antes del inicio de la cuarentena en el país había unos 8000 gimnasios, por lo que inferimos que en abril se cerraron unos 240 locales y en mayo otros 160, comenta Guillermo Vélez, director de mercado fitness, firma que llevó a cabo el sondeo. Con la cuarentena nació la oportunidad de conocer y experimentar el mundo online, que aunque era un fenómeno que se estaba vislumbrando, se aceleró enormemente para el mundo del fitness en estos meses de cuarentena.
Sin embargo, ¿es lo mismo entrenar en casa que en un gimnasio?
Aquellos que normalmente vamos al gimnasio no pudimos entrenar de la misma manera por: falta de aparatos, pesas, y otros elementos, además de la importancia del entrenador que va controlando el peso que cargás, que realices los ejercicios correctamente y te orienta en cuanto a la alimentación. Sumado a que no es lo mismo hacer la entrada en calor en tu casa que en el gimnasio, con la guía del entrenador. Asistir al gimnasio diariamente contribuye a que uno tenga cierta disciplina y muchas personas pagan para sentirse obligados a ir, en cambio estando en sus casas muchos abandonaron el entrenamiento.
Ya cuando inició el aislamiento social preventivo y obligatorio, muchos gimnasios se vieron obligados a cerrar definitivamente, el resto ahora que pueden empezar a funcionar tienen que hacerlo con menos cantidad de clientes, para respetar el distanciamiento social y además deben solventar el gasto de termómetro digital para los controles en la entrada, el alcohol en gel y el alcohol líquido para sanitizar los elementos que se utilizan. Todo esto los sigue perjudicando económicamente por lo que yo considero que se podrán seguir manteniendo solo aquellos cuyos dueños tengan entradas de dinero por otras actividades.
Sin lugar a dudas los gimnasios no escaparon a la crisis que ocasionó la pandemia.
AGUSTÍN IOVINE 2°3° Soc.


