Octubre 2020

Autor: Romina Campos 3° 2° SOC. T.N CENS 461

¿LA INFANCIA DE ANTES ERA MEJOR?

Muchos argentinos “no ven con buenos ojos” que el universo de los niños haya sido invadido por la tecnología. A medida que vamos creciendo vamos dejando esas creencias e imaginación atrás; ya no vemos en la mirada de los jóvenes de ahora ese brillo y esa alegría que teníamos en nuestra niñez.

Antes disfrutábamos jugar a la mancha, a la pelota, saltar la soga, jugar a la rayuela y muchos juegos más, que nos llevaban horas de diversión y que solo volvíamos a nuestras casas cuando nuestras mamás nos llamaban a cenar. Disfrutábamos tanto no veíamos las horas para volver de nuevo a juntarnos en la vereda de algún vecino. Y hasta juntábamos monedas para después ir a comprar refrescos para todos.

Se perdió hoy en día toda esa alegría que orgullosamente pudimos vivirla y disfrutarla. Perdimos esos hermosos momentos y fuimos dejando en el pasado y lo cambiamos por esa Tablet, esa computadora, esa PlayStation o ese celular. Que en momentos como en la situación difícil a veces nos ayuda.

Hermosos momentos que ya no se ven.

En estos años, el uso de celular en los niños solo demuestra como con el pasar del tiempo los niños van aumentando en un gran porcentaje el uso de los celulares. Ya que a los diez años sólo un 25 % de los niños de esa edad lo usa, aunque a los 11 años pasan a tenerlo un 45,2 %; a los doce, un 75 %; a los trece, un 83,2 %; a los catorce, un 92,8 %, y a los quince, un 94 %, de forma que desde los catorce años nueve de cada diez niños disponen de móvil.

El uso de la tecnología en los niños de ahora viene además con el problema que además no divertirse y jugar como antes, es que los niños ya no hacen tanta actividad física como hacíamos nosotros en nuestra niñez: en la que saltábamos, corríamos y jugábamos por todos lados. Los niños de hoy están pasando mucho tiempo con los aparatos electrónicos y eso hace que estén muy quietos, y eso los lleva al sedentarismo. Y también a la falta de comunicación mediante las palabras con los demás. Muchos adultos temen que estos cambios no sean positivos, y les preocupa que el tiempo excesivo frente a la pantalla esté aislando a los niños de sus familias y de su entorno, acrecentando la depresión e incluso contribuyendo a su obesidad.


Por: Romina Campos 3° 2da SOC. T.N CENS 461