Septiembre 2020

Autor: María J. Valdez

Por más dura que sea la vida, la fe y el amor te pueden ayudar a salir adelante

“YO NO TUVE LA NECESIDAD DE CAER EN NADA PARA OLVIDAR TODO”

La triste historia de María y el final feliz

Soy María, una joven extranjera que nació en Asunción, República del Paraguay, el 19 de marzo de 1982. Yo, María, o José, como todos me llaman, fui una niña abusada sexualmente desde los 8 a los 12 años de edad, por un familiar, o sea, por el marido de mi abuela. Por miedo callé, porque mis tíos son policías y él tenía amigos políticos. Eso ocurrió hasta que mi mamá nos trajo a vivir a Buenos Aires. Ella no sabía las cosas por las que habíamos pasado mis hermanos y yo, porque también nos explotaban trabajando; lo único bueno de todo lo que estábamos pasando era que íbamos a la escuela.


Cuando llegamos a la Argentina, estábamos felices porque todo terminó: los abusos, el maltrato, la explotación, todo iba muy bien porque mi padrastro era bueno. Un día todo cambió, él nos retaba, mi mamá no decía nada, bueno…tan malo no era que nos retara, pero después de un tiempo empezaron los golpes y ella seguía sin decir nada. Yo jamás dejé que me levantara la mano ni tuviera actitudes raras conmigo porque cuando dejé mi país, juré que no me iba a dejar tocar por nadie más y al ver tanta injusticia hacia nosotras, una noche me fui de la casa de mi padrastro. Sí, porque la casa era de él, y quizás por eso mi mamá no decía nada. Me fui una noche, cuando todos dormían, a la casa de una amiga de mi mamá. Cumplí los 15 años y me fui. Mi dolor y mi bronca eran que mi mamá lo ponía siempre a él en primer lugar.

Un día conocí a un chico, y como que me enamoré en ese momento por primera vez. Yo, una chica sin calle, sin saber nada de la vida, ni de los peligros, hasta que me decidí a irme a vivir con él a Moreno. Vivimos dos meses juntos, pero una noche, llegaron unos hombres encapuchados y con chalecos que decían “POLICÍA”, tiraron la puerta abajo y cuando quise mirar por la ventana, siento un arma de fuego apuntándome a la cabeza. A mí me hicieron agachar la cabeza mientras a él lo tiraron al piso y lo golpeaban, de repente le dispararon en la cabeza y lo mataron. ¡Fue horrible! Yo quedé shockeada unos días, todo fue tan rápido…no sé, yo solo vivía el momento. Me encontré otra vez sola.

Me quedé a vivir con la familia de él y los hermanos adoptivos, sin saber cómo eran. Uno de ellos no vivía ahí y se llamaba Marcos. Cuando lo conocí, hubo onda entre nosotros. Pasaron los meses y nos fuimos conociendo más. Nos enamoramos yo con 16 años y él con 17. Fui feliz hasta que nació nuestra primera hija. Todo iba muy bien hasta que un día él me empezó a levantar la mano. Lo hizo después de 2 años de estar juntos. Solo esa vez lo hizo, me dejó un ojo negro y eso pasó, pero ya después me engañaba con cualquiera y luego cayó en las drogas. Yo tardé en darme cuenta de que él consumía, luché por ayudarlo y llegó nuestra segunda hija. Los dos fuimos felices nuevamente y renové mis esperanzas de que él cambiara. Pero ¡No! Finalmente nos separamos.

Yo nunca volví a vivir con él. Pasaron 4 años de que nos separamos y le diagnosticaron insuficiencia renal, estaba en la lista del INCUCAI pero el transplante no llegaba. Se puso grave y tenía neumonía pero su enfermedad más la diálisis lo tenían muy indefenso, no aguantó y murió de un paro cardiorrespiratorio.

Hace ya 6 años que falleció el que fue el gran amor de mi vida, pero con tanto maltrato e indiferencia me fui alejando, me dolió tanto su muerte…Con él supe lo que era “la primera vez” y siempre le digo a todos que mi “primera vez” fue con él, a pesar de mi violación anterior. Para mí, él fue el primero, le conté todo lo que me había pasado y estuvo al lado mío cuando yo despertaba llorando por las noches me abrazaba. Muchas veces estuve así, y él solo me abrazaba sin decir nada. Pero un día gracias a Dios, superé todo. Y ese mal recuerdo desapareció, ese día fue cuando me enteré que ese hombre había muerto.

Después conocí a otras personas y tuve una hija más que hoy tiene 10 años. Me junté, me separé, me volví a juntar y separar ja,ja,ja. Es que ¡soy una mujer difícil! O en realidad soy una mujer que no aguanta nada, y menos la injusticia.

Hoy me encuentro viviendo con mis hijas, una de 20, otra de 15, la de 10 años, y mis 2 nietas. Soy padre, madre y abuela, y son lo más lindo que tengo en la vida. Ellas son toda mi vida. Lo que quiero contar en mi relato es que por más dura que sea la vida, la fe y el amor son lo único que te puede ayudar a salir adelante.

No elijas el mal camino, como robar y drogarte, porque yo no tuve la necesidad de caer en nada para olvidar todo. Yo creo en Dios que junto con el amor de mis hijas, hicieron que pudiese salir adelante.


María J. Valdez

Teléfonos para recordar:
Denuncia por violencia de género……………………………………..144
Línea contra la explotación sexual de niños y niñas ……0800-222-1717 ( Ministerio de Justicia y derechos Humanos)
Atención a las víctimas de violencia familiar……………………….137