Noviembre 2022

Autor:Gomez Claudia -2° 2°

SECUELAS DE LA PANDEMIA


Mientras el número de infecciones en el mundo va en bajada, se toma conciencia de las consecuencias mentales

En marzo del año 2019 llegó la pandemia al mundo, provocada por el virus covid-19, que afectó al total de la ciudadanía, a los distintos sectores de la economía y los diversos actores de la vida del país, al ambiente y los recursos humanos. Aunque las consecuencias fueron graves para todos, sin embargo, los sectores vulnerables económica y socialmente fueron los más afectados, como siempre ocurre en un mundo desigual e injusto por naturaleza.

El gobierno nacional y los gobiernos provinciales tomaron medidas rápidas y efectivas para palear el impacto de la crisis. La sociedad argentina, en su conjunto, dio muestra de compromiso y solidaridad para enfrentar esta crisis, y así podemos decir que sobrellevamos, con la ayuda del estado, esta difícil jugada que nos puso la historia.

En lo económico no quedan dudas de las consecuencias que tuvimos las familias de sectores populares. Los problemas están siempre, y mucho más en pandemia porque no disponemos de ahorros para hacer frente a las contingencias; siempre estamos al día, y por eso fue un cimbronazo la pandemia con la recomendación de quedarnos en casa.

A mí me afectó bastante económicamente porque no podía trabajar, no tenía recursos para ayudar en mi hogar, tuvimos que dejar muchas cosas atrás por miedo y para cuidar lo nuestro y a los demás, por ejemplo, las visitas de familia y amigos eran a través de una pantalla celular, los estudios de las chicas por zoom, las salidas solo eran para las compras de los alimentos del hogar.

Entre otras cosas tuvimos que hacer una feria americana por Facebook, para poder mantener nuestros gastos económicos; pasamos un mal momento, pero lo bueno de todo esto es que teníamos salud; yo fui la única en el hogar que tuvo COVID pero fue leve , por suerte, y con toda la bronca la remamos día a día hasta salir adelante.


Feria americana en COVID-19

En otro orden de cosas, la crisis del covid-19 ha tenido un importante impacto en la salud mental de las y los adolescentes. Se conoció un sondeo rápido de más o menos 8.444 adolescentes y jóvenes de 13 a 29 años en 9 países. Este reporte da cuenta de los sentimientos que enfrentaron los jóvenes en los primeros meses de respuestas a la pandemia: un mayor porcentaje de ansiedad, miedo y depresión.

Tratando de pensar cómo se puede ayudar en esta situación, por supuesto los cercanos ( familia y amigos) son actores muy importantes, también la escuela, poniendo en marcha programas de comunicación de las experiencias vividas , de intercambio, y estrategias de integración en grupos con distintos intereses para que vayan retomando las responsabilidades.

Por otra parte los medios de comunicación tienen un rol clave para ayudar a que la población confíe, porque una población que confía en las autoridades, en sus instituciones, sigue las recomendaciones ; pero justamente ahora, después de la pandemia, no es el caso porque nuestras instituciones están muy desacreditadas, los políticos, los sindicatos, el deporte, la diversión, la medicina, todo está siendo cuestionado por la sociedad, por su ineficacia, corrupción, desmedido gastos y servicios precarios, o mala atención.

Cuando me detengo a pensar siento que no hay un objetivo en común, cada uno defiende sus intereses sectoriales, y no se piensa en función de la comunidad, de algo más amplio que lo individual o corporativo. Parece que la pandemia no sirvió para entender que tenemos que estar juntos y tirar para el mismo lado para resolver los problemas que son muy serios y acumulados.

En mi familia se han presentado varios contagios y uno con la muerte. Como el covid-19 no solo afecta la salud física sino también la mental y psicológica hemos presentado estrés, depresión, miedo entre otras afecciones.

También veo que la pandemia ha dejado secuelas en la manera de pensar la realidad, tal vez la idea de vivir el presente se impone más porque uno no sabe qué puede pasar el año que viene. Respecto de los afectos, los valoramos más porque se tiene la sensación de que es lo único que nos queda, y que la pobreza, el desempleo, la precariedad de la vida, la inseguridad no se resolverán entonces uno trata de disfrutar los amigos, la pareja, los encuentros y el entretenimiento. Es triste pero es la realidad que se impone por el peso del sistema que vivimos.

Nos acostumbramos a pocas reuniones familiares y de amigos, algunos seguimos usando la mascarilla cuando salimos por precaución, las y los adolescentes se están adaptando a una vida con menos salidas, al uso de las aplicaciones para hacer compras, conseguir pareja, estudiar; el saludo con el puño no desapareció porque hemos adquirido consciencia de la transmisión de bacterias y virus por el saludo, en el cajero, en los pasamanos, en la conversación cercana, etc.

Por mi parte también estoy haciendo un aprendizaje adaptándome a nuevos trabajos y retomar el secundario. Es difícil y triste, pero creo que si todos tomamos consciencia de la situación , y nos proponemos hacernos cargo colectivamente, entre todos, podemos avanzar. Tenemos que actuar juntos para recuperar nuestras vidas normales y tratar de ser felices.


Gomez Claudia 2° 2°