Noviembre 2022

Autor:Ceballos Milagros -2° 2°

LOS INCENDIOS FORESTALES


SON NUMEROSAS LAS PROVINCIAS QUE ESTAN AFECTADAS POR LOS INCENDIOS FORESTALES.

En la Argentina, los incendios forestales se producen en diferentes regiones y provincias de acuerdo a la época del año. Entre los meses de diciembre a marzo las provincias del sur tienen un elevado riesgo de incendios forestales. Desde el mes de octubre hasta marzo, las provincias de Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Chaco y Buenos Aires son las que cuentan con mayor riesgo de este tipo de incendios. Para las provincias de Córdoba, Catamarca, La Rioja, Mendoza, San Luis, Santa Fe, Santiago del Estero, Tucumán y todo el norte del país, el riesgo comienza con las primeras heladas de mayo y se extiende hasta el mes de noviembre.

En valores absolutos, lo más afectadas por las quemas fueron las de ambientes de humedales con más de 611 mil hectáreas acumuladas a la fecha de este informe. También se registró un aumento en la superficie quemada de pastizales del noroeste y nordeste”, señalaron desde el INTA Corrientes.

En Santa Fe se quemaron entre enero y agosto unas 42.000 hectáreas. EN incendios provocados por el hombre.

Desde julio de 2020, una serie de incendios forestales afectaron a más de 300 mil hectáreas de la provincia argentina de Córdoba. El fuego continuó expandiéndose por tres meses, afectando más de 90 mil hectáreas en la vecina provincia de San Luis.

En Córdoba se registraron en las sierras del valle de Punilla, La Calera, Tantí, en la Cueva de los Pajaritos donde vecinos del barrio fueron evacuados `porque sus viviendas están en zona de riesgo, y la Cumbrecita son las zonas más afectadas por el fuego. Estiman que alrededor de 40.000 hectáreas fueron arrasadas por el fuego.

Por razones climáticas y geográficas, son las que tiene mayor riesgo de incendios. Tiene varios meses casi sin lluvias, que dejan pastizales y forestaciones secas tras las heladas de invierno.

Los incendios vuelven la situación muy complicada, son muy dinámicos, eso quiere decir que se mueven y avanzan rápidamente, y además las condiciones climáticas por los fuertes vientos dificultan su combate y favorecen su propagación. A esto hay que agregarle la sequía que está sufriendo la zona agropecuaria, y todo el país, lo que lo hace más difícil aún.

Frente a estos hechos, una medida que tomó el gobierno de acuerdo a los reclamos de las provincias fue declarar zona de desastre agropecuario para que los productores se vean aliviados de sus obligaciones impositivas, o bien para recibir ayuda crediticia para abordar las consecuencias de estos incendios que son verdaderamente lamentable.

También se enviaron aviones hidrantes y helicópteros desde el gobierno nacional para sumar a los que ya cuentan las provincias, porque por un lado no se puede acceder con vehículos, pero además hay que tener en cuenta que este tipo de operaciones son muy costosas, necesitan personal altamente capacitado y aparentemente no nos sobra recursos para hacer frente a semejante desastre.

Las provincias han manifestado algunas críticas por la demora que presentó la ayuda, pero el gobierno respondió negando estas acusaciones.

La preocupación es enorme, para el estado y para la sociedad. Los incendios forestales no son solamente una tragedia ecológica, alteran la captación de agua, generando pérdidas de materia orgánica, cambiando la acidez de los ríos, lagos e impidiendo el desarrollo de la actividad ganadera. Además, se dificulta y encarece la potabilización del agua, ya que la misma arrastra cenizas y carbón, también tienen serias consecuencias para la salud por la inhalación de monóxido de carbono emitido por el humo. De hecho el olor y el humo se sintió hasta provincias cercanas. Por ejemplo Gendarmería Nacional y la Jefatura Departamental de Policía de la localidad entrerriana de Victoria , interrumpieron el tránsito en el puente que une esa ciudad con Rosario (Santa Fe), por la presencia de densas columnas de humo .

En Buenos Aires, consecuencia de múltiples incendios, se sintió en la zona norte del conurbano bonaerense.

Aún hay nueve focos activos en Entre Ríos y otros dos en el norte de Buenos Aires, lo que evidencia que este problema deberá se tratado con seriedad y responsabilidad, tanto desde el estado para actuar sobre las causas, voluntarias e involuntarias, y también por parte de la sociedad, movilizándose para reclamar una pronta solución.


Aquino Alejandra 2° 3°